“lo esencial es invisible a los ojos, sólo se ve bien con el corazón"

jueves, 2 de julio de 2009

Próxima parada: " El fin del mundo"


...Como decían los Romanos "finis Terrae" de ahí el nombre al famoso accidente geográfico (cabo Finisterre), pues allá vamos con toda la ilusión.
A menos de un mes para el regreso a mis raíces, a la tierra que me vio crecer y mil cosas más durante la mayor parte de mi vida, la felicidad que tengo es difícil de describir. La posibilidad de tener un día libre y no estar mediatizado por la distancia (por lo menos con tanta distancia) para disfrutar de mis hijos juntos no tiene precio.
Hago resumen de mi etapa en esta isla mágica desde la que escribo, de casi siete años que han sido como una vida entera, disfrutados al 100%, con mil cambios, con muchas etapas muy diferentes entre ellas que me han hecho aprender de una forma acelerada. Casi sin dar tiempo a asentar lo vivido, ya tenía nuevas experiencias galopando por mi vida, de todo tipo, algunas traumáticas como la marcha anticipada de mi princesa, algunas maravillosas como mi matrimonio y mi nueva paternidad, y otras simplemente experiencias nuevas sin necesidad de catalogarlas ni etiquetarlas.
Durante esta travesía el cyber-mundo se ha hecho coprotagonista de casi todo, hasta el punto de ser un complemento fundamental para mi formación en todos los sentidos, se puede decir que ha sido de mis mejores aliados en esta etapa que finaliza. El saldo es verdaderamente positivo, mi obsesión por aprender y conocer, por explorar y descubrir han sido cómplices perfectos.
Con todos estos ingredientes era previsible que el trozo de barro que parecía ser, se empezase a moldear, que poco a poco supiera hacia donde ir y porqué, que poco a poco fuese descubriendo lo que verdaderamente importa y me importa, que aumentara el interés por conocerme mejor, y sobretodo por quererme. Todo ello me ha permitido aportar más a los demás, a aceptar a las personas como son y no como quiero que sean, a intentar siempre buscar el lado bueno y no perder tiempo haciendo equilibrios en el malo.
En toda esta vorágine de cambios, idas, venidas etc, el universo conspiró a mi favor y puso en mi camino al tesoro más preciado que uno se puede encontrar, mi todo, la mujer que siempre me deja contemplar la sonrisa más bella del mundo, la que me hace vibrar con cada roce, con cada mirada, la que hace parar el mundo a mi alrededor cuando siento sus labios y la que me mantiene en pie cuando me tambaleo, poco le puedo ofrecer a cambio, simplemente acompañarla y compartir con ella toda la felicidad que me permita.
Y bueno, ahora toca un cambio drástico, pasar del ambiente vacacional que impregna la isla al ambiente pesquero que puebla nuestro hogar y su entorno, se puede deducir que se pierde en el cambio, pero hace tiempo que no mendigo la felicidad en aspectos externos, que no necesito alguien que me haga feliz, ni un lugar paradisiaco para olvidar la realidad, ahora lo que toca y lo que me convence es compartir con las personas que amo lo bueno que pueda tener, y que el paraiso está en el "fin de la tierra", cerquita de mi princesa, con mi principe y mi reina, es decir, un "Palacio" completo con vistas al mar.


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