
Medio año ya en el fin del mundo, dónde primero recibimos las borrascas que llegan del Atlántico, porque se ve que los anticiclones son remisos. Comienza un 2010 lleno de retos, y uno de ellos era terminar mi anterior descripción de mis sensaciones personales sobre esta Galicia que voy descubriendo día a día, como decía anteriormente como en todos los sitios hay de todo, pero quizás lo que más me sorprenda es lo “oculto”, las diferentes interpretaciones que se pueden hacer de los comportamientos de mis paisanos, quizás me cueste más, porque desde hace tiempo estoy convencido que la línea más corta entre dos puntos es la línea recta, por lo tanto, si no me gusta algo lo digo directamente, si me gusta también, no terminan de convencerme los rodeos, pero no tengo más remedio que localizarlos y mejorar para “interpretar” las cosas que van sucediendo a mi alrededor.
Después de seis meses he conseguido ver un poco más allá, y la verdad que en un sitio como este dónde se conoce todo el mundo es necesario, puede ser que sea bastante inmune a muchas de las cosas que a otros les puedan afectar, pero es bueno saber que le puede afectar a tu vecino para evitar “incomodar” gratis o por simple necedad, aún así me sigue sorprendiendo el interés de muchos por la vida de los demás, ¿será que la vida propia no les parece interesante?
Por fortuna encontré a buenas personas aquí, como es habitual en mí no muchas, porque mis esfuerzos más grandes los reservo para mi familia, y en esto de conocer gente siempre preferí poco y bueno que mucho y regular.
Después de esta especie de análisis, me viene a la mente los inicios en los respectivos trabajos, Septiembre y Octubre fueron realmente un martirio por la cantidad de problemas de adaptación de mi pareja, un trabajo duro y más cuando no hay costumbre.
He maldecido muchísimas veces el día que decidimos venirnos, porque a pesar de muchas cosas y mucho mejores, ver a mi complemento abatida, derrotada en algunas ocasiones, fundida en otras, me produce un sentimiento de culpa que no logro evitar, por más que ella me repitiera innumerables veces que no era así. Mi trabajo en cambio ha ido siempre bien, a veces mejor que bien, a día de hoy uno de los objetivos ya está cumplido con creces, y los demás en camino, por su cauce, la verdad es que aunque mi ilusión es enorme desde el principio, y mi compromiso igual, pensé que por mi particular forma de ser me costaría un poco más, indudablemente han coincidido el hambre con las ganas de comer, y así no se hace el camino, pero por lo menos se allana.
A partir de Octubre todo se fue enderezando, la mejora de la salud, y los ánimos renovados por la cercanía de un viaje merecido y necesario, en fin, que nunca llueve que no escampe, aunque aquí tarda algo más de lo normal para mi gusto.
Curioso es recordar que esta es “terra de meigas” (tierra de brujas), y como no, no podían faltar recomendaciones para visitar a una del pueblo para que nos quitase el mal de ojo, que supuestamente teníamos, a veces parece que el tiempo no pasa en nuestra querida tierra…, además no sólo esta es “terra de meigas”, si no que también es tierra de furtivos, de personajes extraños, parece que salieran de películas fantásticas, además sorprende ver como cuando el “gato” se ausenta los ratones hacen fiesta... Al principio no le prestaba atención, cuando me asomaba a la ventana para intoxicar mis pulmones tragando humo, pero después de un tiempo, al ser repetitiva la escena, le fui prestando más atención: tres individuos, un chico de unos 16-17 años, un tipo con una pierna arqueada apoyando su caminar en una muleta de aluminio y un individuo que ya debe ser abuelo, y que las veces que me he encontrado por el pueblo me hace deducir que es más difícil encontrarlo sereno que “contento”, y que hace tiempo que olvidó unos instrumentos que dominan el cabello y que les llamamos peines, pues bien, llegan al cruce con la carretera general bien cerquita del muro que los esconde a los ojos que deben temer, echan tímidamente la cabeza para ver si hay “moros en la costa” y como por aquí la guardia civil sólo está de paseo, o como suele ser estadística, para tocar los cojones, cruzan de camino al almacén que provee a toda esta tierra de lo necesario para subsistir y sobre la que se fundamenta la supervivencia de casi todo el pueblo que es el mar, la preciosa ría que veo desde mi casa. Después de unas horas vuelven cargaditos con la cosecha para seguramente malvender e inmediatamente malgastar sin ningún pudor o vergüenza. Uno de los días me regalaron una anécdota que contar. Subía el chico con dos bolsas acompañado de los otros dos, debían ser las 11 de la noche (no hay ni Dios a esas horas), pues pilla una de las bolsas y la deja en el suelo pegadita a la pared, mira para los lados, saluda y se va por su camino, acto seguido el aficionado a eliminar neuronas sujeta la bolsa y continua su caminar, y yo pensando si estoy soñando o es cierto que existen personajes tan extraños ¿creerán que así disimulan? ¿será que así no se la das y que es el el que la sujeta?, pero si es que como ya dije aquí a todo el mundo lo tienen controlado, en fin.
Termino comentando una característica que tenía casi olvidada, el clientelismo, peloteo y términos afines (aunque en muchos casos está corregido en otros sigue vigente por arraigamiento popular), y existe gente que aún confía, como en la postguerra, que si le digo a “papá pudiente” que me beneficie metiéndole a otro mierda, se va a salir con la suya, pero parece que estas cosas se van solucionando y no es tanto como fue, aun así estamos en la Galicia Profunda y los caciques no desaparecen de un día para otro, y menos si hay individuos que creen en ellos como una posibilidad de mejora individual, pero bueno como dice un eslogan publicitario de una cadena de supermercados gallegos “¡¡ MALO SERÁ!!” que no sigamos adaptándonos a nuestro hábitat.
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